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Lo que ocurre cuando no consigues avanzar en tu proceso de sanación de una enfermedad autoinmune




La sanación de una enfermedad autoinmune o crónica se produce por capas. Esto significa que, cuando estamos transitando un proceso autoinmune o crónico, no podemos pretender que el avance sea una línea recta y mucho menos ascendente, como si ésta nos tuviera que llevar a la iluminación.

Esta idea, la de que atravesar una enfermedad autoinmune o crónica es un proceso lineal, es la que en muchas ocasiones nos hace frustrarnos y que nos quedemos estancadas en el mismo punto o peor que antes; que tiremos la toalla o que, incluso, nuestros síntomas se agraven.


PROCESO LINEAL, PROCESO CON FRUSTRACIÓN

Muchas veces creemos que no estamos logrando avances porque, de repente, nos encontramos con la misma situación que creímos “resuelta” o, al menos, trabajada, y descubrimos que no, que no está ni resuelta ni trabajada ni nada de nada; las cosas se han desarrollado de una forma muy similar o igual a antes de empezar este viaje.


También nos podemos encontrar con nuevas situaciones que, al “desenmascararlas”, es decir, al profundizar en ellas y ver qué nos traen, descubrimos que tienen la misma esencia de esa situación que ya habíamos trabajado antes y que, por tanto, supuestamente no deberíamos estar ahí ni así, no de esa manera.


Sin embargo, la mayoría de las veces eso de que la situación se ha desarrollado de la misma forma no es absolutamente verdad. Es nuestra propia exigencia y nuestro deseo de que todo sea como nos gustaría en el momento exacto que nos gustaría lo que hace que seamos tan poco objetivas con nuestros propios avances por minúsculos que sean.


Y ¿por qué nos cuesta tanto ser objetivas con nuestros propios avances? Porque serlo es algo indispensable dado que nos ayuda a ser más compasivas con nosotras mismas y con nuestro camino, aspecto que revierte directamente en cómo estamos transitando el proceso. Bueno, el hecho que se esconde detrás de esta dificultad es justo que creemos que un proceso de sanación de una enfermedad autoinmune o crónica o, inclusive, de crecimiento personal es lineal, cuando no lo es.


Forma parte del proceso caer en esta toma de conciencia de que no pasa nada cuando, durante nuestro camino de sanación, se vuelve otra vez sobre lo mismo. Porque, aunque muchas veces pensamos que es lo mismo, en realidad, no lo es. Nosotras no somos las mismas. Y, a pesar de que la situación, el problema o el desafío frente al que nos encontramos parezca el mismo, no significa que la persona lo esté haciendo equivocadamente.


LA SANACIÓN ES UNA ESPIRAL EN MOVIMIENTO

De lo que se va tomando consciencia, cuando una va dándose ese permiso y, cuando también va haciendo ese trabajo de aceptación del ritmo y de la forma en que se va desenvolviendo todo, es que este viaje es más una espiral en movimiento, un proceso circular, que una línea recta sobre la que solo se pasa una vez como si de un único trazo la consiguiéramos dibujar.

De la manera en que yo misma lo viví y en la que lo abro en mis acompañamientos, lo que nos permite transformar algo que está muy atascado y que está totalmente vinculado con los síntomas, ya sean estos los propios de una enfermedad autoinmune o no, es hallando tú tu verdad, haciendo tú los descubrimientos, encontrando tú tus ritmos, descubriendo tú tus recursos... es decir, convirtiendo el proceso en algo propio (aquí te cuento mi historia y aquí si estás interesada en trabajar conmigo).


Esto es lo que de verdad importa, que el proceso se haya convertido en algo propio, y no que sea algo lineal y progresivo. Ésta es la única manera de que verdaderamente los descubrimientos, las verdades, los recursos sean genuinos porque han pasado por ti y, como consecuencia, te permitan sanar a un nivel que llegue al físico. Todo lo demás te juro que no sirve, y te lo digo porque probé mil cosas.

Cuando las verdades, por muy verdades que sean y por mucha información fundamental que traigan para tu proceso, vienen de fuera, es como si nos revotaran en nuestro ser más profundo. Las comprendemos mentalmente, nos resuena, estamos de acuerdo, pero no calan, no nos empapan, no nos atraviesan, no se adentran, no se quedan con nosotras para que puedan ser integradas, para que pueda haber una toma de conciencia y, por tanto, una transformación y una sanación.


SABER NO TE LLEVA A SANAR

Y es comprensible que busquemos respuestas porque la enfermedad nos impulsa a que busquemos respuestas, a que queramos saber; necesitamos comprender qué es exactamente lo que nos está pasando, por qué nos está pasando y, por supuesto, qué podemos hacer para cambiar esta situación.

Sin embargo, es importante que sepamos que hay una gran diferencia entre tomar conocimiento (comprender y conocer) y tomar conciencia. Porque, no es porque hemos comprendido que sanamos; no es porque te expliquen y que tú entiendes, que tú vas a poder integrar.


Porque comprender es únicamente intelectual y para sanar hay que pasar por el sitio corazón. Y pasar por el sitio corazón solo lo puedes hacer tú, nada ni nadie de fuera puede hacer ese trabajo por ti, por mucho que quieras tú o por mucho que quiera la otra persona. El de afuera te puede ayudar a que tú hagas ese trabajo, pero quien abre esa puerta eres tú.


De modo que ese proceso en espiral en el que se convierte la transformación de una enfermedad autoinmune o crónica nos va acercando a una nueva capa que nos permite profundizar y nos permite ganar sabiduría. Y la sabiduría está conectada con el corazón, no con el saber intelectual.


Cada capa nueva de ese proceso nos revela una comprensión más matizada de la herida que porto como ser humano y de cómo me relaciono con ella. Así que, cuando nos encontramos nuevamente con una situación que considerábamos que teníamos que tener resulta, lo que en el fondo estamos haciendo es profundizando en esa nueva capa.


¡Estoy otra vez con este mismo tema! ¡¡¿Por qué?!!”, “¿Qué estoy haciendo mal para seguir con esta historia exactamente igual?”, “¡¡¿Qué hay mal en mí para no lograr desatascar esta situación que me hace sufrir tanto?!!” Cada una de estas frases que puede aparecer en tu cabeza simboliza, de alguna manera, una nueva capa que estamos tocando. Y cada nueva capa, cada nueva situación o cada nuevo momento de una vieja situación, en el fondo, lo que nos traen es la oportunidad de duelar más plenamente nuestra herida.


Es por ello que, en realidad, cada nueva capa lo que nos permite es avanzar con más conocimiento; pero, sobre todo y más importante, con más sabiduría y conciencia que antes.


Los seres humanos somos más como cebollitas: con capas, muchas capas. El proceso de sanación de una enfermedad autoinmune o crónica es el proceso en que vamos pelando esa cebolla que somos, abriendo las capas. Unas son sumamente finas, transparentes, en verdad; otras son mucho más gruesas. Cada una requiere una capacidad, una cualidad y una destreza para que pueda ser tratada. Sea como sea la capa frente a la que nos encontramos, todas nos traen un momento de mayor profundidad y, por tanto, de sanación de ese momento. Y ese momento es el que de verdad importa, puesto que tiene la virtud del todo.

Así que, sabiendo esto, ¿Cómo no estar deseando abrazar cada nueva capa nuestra? ¿Cómo no poder estar dispuesta a abrir los brazos de par en par a nuestro momento presente sea éste el que sea?


Con cariño,






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